¡De vuelta con las formaciones!

¡Qué preciosidad y bendición ver la Casa de Guadalupe tan viva, llena de mamis, niños y voluntarios que cuidaban de ellos! ¡¡Y es que el sábado pasado iniciamos la formación!! Fue un regalo poder explicar nuestras experiencias de vida y ver como todas compartíamos que en el sufrimiento se puede tener una experiencia de amor, que es lo único que importa. Como dice el Evangelio: «Bienaventurados los pobres porque habéis sufrido con Cristo, llevando sobre vuestros hombros la cruz del pecado de todos». O como también dice san Lucas: «y el menor de entre vosotros, ese será el más grande». Luego, acabamos con un pica pica buenísimo que habían preparado las mamis. ¡Muchísimas gracias por vuestra entrega!