El pasado 18 de octubre hicimos la despedida de tres mamás muy queridas de la Casa: Francielly, Perla y Ana. Todas han estado muy implicadas en la vida de la Casa: han aprovechado las formaciones, participado en las distintas actividades semanales, abierto su corazón en los momentos difíciles y colaborado en diversas necesidades. A partir de ahora se convierten en promotoras de la Vida, ayudando a otras mamás embarazadas que tengan miedo a salir adelante con su bebé, acompañándolas hasta la Casa.
Francielly se despidió cuando su bebé cumplió dos años. Nos compartió que Casa Guadalupe es más que una ayuda económica: es una familia. Ella no tiene familia aquí, y muchas veces se ha sentido sola y triste. En la Casa ha encontrado apoyo. “Yo estaré siempre. Agradezco mucho toda la ayuda y los años vividos aquí.”
Ana también expresó su gratitud: “Gracias a Dios y a la Virgen por la Vida, y a las trabajadoras. Llegué por medio de una amiga. Con mi pareja era muy complicado, pero yo sí quería tener al bebé. Siempre se ofrecían a acompañarme a las ecografías y a lo que hiciera falta. No solo ha sido una ayuda económica, sino también todo el sentimiento que he compartido con las mamás y voluntarias de la Casa.”