El sábado pasado las mamás de Casa Guadalupe quedaron conmovidas con el testimonio de vida de Pedro y Belén, un precioso matrimonio que ha sabido reconocer al Señor en cada momento de sus vidas, y especialmente gracias a la experiencia del Cenáculo en el que, los dos individualmente y más adelante juntos experimentaron la misericordia y el amor tan grande de Dios.
Sus vidas no fueron fáciles, se vieron atrapados por vicios pero el Señor les quiso dar otra oportunidad a través del Cenáculo, con la ayuda de muchas personas y sobre todo con sus propias fuerzas de voluntad mediante la oración y el sacrificio, poniendo la mirada siempre en la esperanza que es Cristo.
¡¡Gracias Pedro y Belén por compartir con nosotros este gran testimonio de fe y esperanza!! ¡¡El Señor tiene grandes cosas preparadas para vosotros!!