Este sábado pasado fue muy emotivo. Tuvimos la suerte de escuchar los testimonios de algunas de las mamás de la Casa, así como dar la bienvendia a otras y a entregar las canastillas a la mamás que están a punto de dar a luz. Estuvimos dando gracias a Dios y la Virgen por tantas obras que ha hecho en nosotras, porque todo lo que parecía una montaña y era «imposible», Él lo ha hecho posible. Descansar en su amor cada día es la clave. Podemos ver los frutos en todas nosotras y así lo han expresado las mamás de la Casa que, dando su testimonio como despedida, han reflejado cómo ha cambiado su vida.
